Picazón

Perutz

Dicen que la curiosidad pica, sí, es cierto, a mi me pica todo el pecho, me arde. Pero la cosa es que la curiosidad también muerde, cuanto más intensa es, más muerde. Duele, un poco, al principio, cuando sus dientes se hunden en ti, pero cuando se alejan y dejan de ejercer esa presión, hipnótica perdura, como un miembro fantasma, un apéndice que se repite en su ausencia. Que te acompaña. Como quien acaba de ser amputado, condenado, convertido, a todo un nuevo mundo de sentidos transferido. Tengo el cuerpo dolorido de curiosidad herido, de alguna extraña suerte invadido.

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