Nombre

Gel-an

Ojala tuvieras un nombre menos común,
para huir de este recuerdo recurrente que me devuelve a ti una y otra vez.
Cuando te escucho en canciones,
en bocas de presentadores de informativo,
de firmas de personas anónimas
que se presentan en mi oficina devolviéndome tu mirada,
una imagen vale mas que mil palabras
y tu nombre mas que mil imágenes,
y tu ausencia mas que trescientos sesenta días
cinco mas y completaré mi agonía
una circunferencia como raíl
para cerrar esta herida.

Despues de firmar la paz

Primera Parte

La soledad es fácil de llevar mientras se está acompañado.
Desmontan la compañía,
el caos se avecina,
fusiles, disparos, creciente asintonía.

Todos los ríos se desbordan a su paso por tu avenida,
ahora una rambla que acaudala esta ironía,
acueducto improvisado de las noches sin tregua,
en vela mientras bajas de aquel caballo,
jinete de funciones matemáticas,
adicto a sus fluctuaciones sistemáticas.

Esta paz es un castigo, después de lo vivido,
una paz como el olvido, el silencio, enterradme vivo.

Café

Laura Miner - Serie - "Calor"

Fotografía: Laura Miner

Abro los ojos, ya es de día y como siempre la puerta de la habitación está abierta,
desde aquí escucho el frigorífico y el sonido de la calefacción.
Hules muy bien, podría quedarme ciego y no volver a verte nunca más,
pero sabría que eres tú por tu olor, me giro y te veo dormida, respirar profundamente,
agarrada a la almohada, como si se fuese a escapar.

Tienes un pie fuera de la cama, el termostato, para regular el calor, dices que soy una estufa, una central nuclear, ahora pareces dócil, frágil, te miro, el brazo, esa camiseta que apenas te tapa, los poros de tu cara, tus orejas, pequeñas.

La luz entra por la ventana, los CD’s que hay atados a la barandilla del balcón reflejan la luz del sol, me acerco un poco más y te huelo el aliento, me gusta, tu olor, te doy un beso, también me gusta tu sabor.

Me levanto, quiero café, sé cómo te gusta, con espuma, caliente, y sobre todo recién despertada.