Adhibe ethicae

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Sobre la identidad.

La identidad se define y se construye a lo largo del tiempo, siendo definitorias las experiencias sociales, las creencias adquiridas y la interacción con el grupo, con el exterior.
Esta identidad sea del carácter que sea puede ser modificada, sin ser el individuo consciente de ello a través de los roles sociales que se imponen, asumen o ambas en el ámbito de la empresa.
La identidad grupal corporativa pues, puede generar dinámicas en las que toda creencia, o actitud/acción perteneciente al propio individuo quede velada, silenciada o anulada.
El grupo es capaz de asimilar al individuo y valerse del mismo para realizar acciones que no tienen una autoría reconocible ya que el grupo como ente no individual es capaz de diluir dicha autoria entre sus miembros.
El grupo se retroalimenta en sus tesis y teorías fortaleciendo una identidad y grupo de creencias propio, que se integra y normaliza en la actividad diaria, siendo estas posiblemente inasumibles por el individuo en otro ámbito social en el que el propio individuo es responsable de sus propios actos.
La diversificación de la conducta y de las acciones en el grupo, teniendo este un objetivo o fin común aún pudiendo ser desconocido por la mayoría de sus miembros, tiene la capacidad de modificar, redefinir e imponer realidades paralelas a los miembros del grupo en pro de una reproducción y pervivencia del mismo, véase grupo, concepción y visión de la realidad. Y tratará a toda costa de mantener el status quo establecido como grupo tanto a nivel global como a nivel individual, consiguiendo que los propios individuos defiendan el rol adquirido sea o no de su agrado o se ajuste o no a sus expectativas, creencias y visión por miedo a ser excluidos, relevados o devaluados dentro del propio grupo.

Sociedad, individuo y empresa: El animal maquineizado.
Reflexiones de sobremesa.