La Percepción

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Cada vez con más frecuencia te paras a pensar en el camino que recorres, y miras a los lados, izquierda, derecha, hacia atrás no vaya a ser que aparezca alguien y te intente adelantar. Hacerse preguntas es bueno, es sano, es signo de madurar, de intentar ser coherente, por qué no.  Pero es importante tener en cuenta que estas reflexiones no aportan respuestas, muchas veces solo aportan más preguntas, y estas preguntas plantean nuevas incógnitas.

La relatividad de las cosas, esa gran ventana a la que todos nos hemos asomado, o nos asomamos con frecuencia. Ese mirador en el que todo puede pasar, es como un tablero de juego donde ensayas la jugada, pruebas todas las alternativas, posibilidades antes de actuar. Donde comprendes que un paso en falso a estas alturas puede ser crucial.
Pero vuelves a jugar, a arriesgarte, a mover ficha y probar suerte.  No hay nada más estático que un tablero de juego vacío, o polvoriento. La repetición es un mantra, es un modelo de juego fractal, es un tipo de estructura tautológica, es el laberinto del minotauro.
La repetición es adictiva porque te exime de nuevas experiencias, es el casi llego a pasarme la última pantalla, y vuelta a empezar, sí, esto me lo conozco, aquí caí la última vez, oh! Que típico aquí nunca sabía qué hacer, y ya te conoces el recorrido al dedillo, hasta que llegas al punto del que nunca pasas, ese punto que se ha convertido en el clímax del juego, ese punto donde se focaliza toda tu atención. Es el punto de inflexión, es el lugar donde se pliegan tiempo y espacio, es un agujero negro en el que entran todos los aspectos de tu vida a los que no quieres prestar atención.

Dentro vive Tetsuo, es el bolso de Felix the Cat, es una aspiradora al vacío, es la estación de carga de la Roomba. Es el botón de Restart.

Y volvemos a la miel, a ese repetir que adquiere dimensiones místicas, al voy  a recorrer este camino que me lo conozco. Pero mientras tanto me pregunto, que hay más allá, este excalextric de juguete anula mis pensamientos, me estoy  convirtiendo en un robot, en un autómata, en un botón, ya ni siquiera en un ser complejo, sino más bien mecánico, sin conciencia, solo dos posiciones, On y Off.
Y cuando llega el punto de no retorno te preguntas tengo 5 segundos para reiniciar la partida o acabar el juego, es demasiado poco tiempo para evaluar, 5, 4, 3, 2, 1
Restart.

Buztinezko

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Argia leiho guzti horietatik sartzen da, ez duzu persianik eta, baina ezin ohetik altxa.
Dena ixil dago, argazki batetan bezala, arnas hartzearen hotsa besterik ez. Gezurra, irratia background moduan dago, baina argazki bat iruditzen jarraitzen du, oroimen bat dirudien ohietakoa. Tigrezko animal print antifaz bat buruan, lo zaudela antzezten duzu, hodei bat dirudien maindireetan, horren txuri eta txikia den zeru puska hortan.

Eta orduak, mantso egiten dute aurrera, eta eguzkiak ibilbide eliptiko bat marraztu du leiho batetik bestera, argi ilunabarra, tailandiar zaporeko bazkaria eta litxarkeriak pelikula ostean. Argazki bat iruditzen jarraitzen du etxea, etxe txikia, ahula, hauskorra, lau gelatako bihotz.

Binokular

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Bi begi bi ikuspegi,
bateratzen ditu gure garunak, etengabean, aldiro instant batean.
Bi errealidadez osaturiko egi bat erakusten digu garunak, honi esker bi plano hiru dimentsio osatzeko gaitasuna geureganatuz, hiru dimentsioak, sakontasunaz hornituz.
Zergatik bada ezin bi leiho hauek uztartu, bularretik datorren argia, burutik kendu ezin dudan itzala argitu. Burutik nakarren argiak, bularrean dudan zulo hau estali egitan, egiten, ahal balu.
Binokularra bagina, zergatik ez batu.
Sakontasuna plano guztietara zabalduz.